sábado 7 de noviembre de 2009

Programa IV ENAPaOL Buenos Aires - 28 y 29 de noviembre de 2009

Aquí va el link con el programa completo del IV ENAPaOL. Contará con la presencia de Judith Miller y Eric Laurent.
Pueden ver la gran cantidad de trabajos presentados, y al final un listado de carteles interescuelas (muchísimos fueron conformados dentro de cada escuela pero hay algunos que se hicieron entre cartelizantes de diferentes países)
Vale la pena ver también, las diferentes temáticas que se discuten hoy en el seno mismo de la comunidad analítica del Campo Freudiano.


http://ea.eol.org.ar/04/programa_enapaol.pdf

miércoles 4 de noviembre de 2009

G. Dessal - Sobre la muerte de Levi-Strauss

ADIOS AL ÚLTIMO JUDÍO DE SABER

El pasado 30 de octubre Claude Levi-Strauss falleció en París a la
edad de 100 años, una cifra tan gloriosa como la obra que nos ha
legado. La bendición de su longevidad, sin embargo, no vuelve menos
conmovedor el sentimiento de una enorme pérdida, solo compensada por
la infinita sabiduría que nos deja, y que habrá de perdurar en el
campo de las ciencias sociales y el psicoanálisis.
No es esta la ocasión de valorar con todo el rigor que merece la
contribución de Levi-Strauss al psicoanálisis, en especial al de
orientación lacaniana. Baste recordar que su amigo Jacques Lacan se
valió, entre otras fuentes, del estructuralismo levistraussiano para
renovar su lectura de Freud, transmutando de manera radical el
entendimiento y la praxis del psicoanálisis.
Claude Levi-Strauss nos ayudó a comprender el mundo, y contribuyó más
que nadie a la renovación de la antropología, una disciplina a la que,
con su concepto de estructura, supo arrancar de las siniestras manos
de las ideologías colonialistas. Su obra fue una empresa que restituyó
la dignidad de los pueblos llamados "primitivos" o "salvajes", al
descubrir y demostrar en ellos el dominio de las mismas fuerzas
universales que animan las sociedades en todos los confines del mundo.
Como lector de su obra y deudor de su notable genio, expreso aquí -y
seguramente en nombre de todos mis colegas de la ELP mi emocionado
tributo.

Gustavo Dessal - Madrid

jueves 29 de octubre de 2009

Encuentro de Biblioteca Noviembre Presentación Primer Libro de la NEL-Delegación México D.F.



Encuentro de Biblioteca
NEL-Delegación México D.F. - Noviembre
Presentación en México del primer libro de la NEL-Delegación México D.F.
Lectura del caso
en la práctica
de orientación lacaniana

Grama Ediciones



La Comisión de Biblioteca de la NEL-Delegación México D.F., junto con el Grupo de Investigación "Reflexiones Marginales" de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM le invita a un nuevo Encuentro de Biblioteca del ciclo 2009: Presentación en México del primer libro de la NEL-Delegación México D.F. “Lectura del caso en la práctica de orientación lacaniana” (Grama Ediciones)

“En Agosto del 2009, el Comité ejecutivo de la NEL, de común acuerdo con los Presidentes de la AMP, Eric Laurent, y del Consejo de la AMP América, Leonardo Gorostiza, decide crear la Delegación de la NEL en México-DF. La Delegación se crea a partir del Grupo Asociado a la NEL, ALEP, quien de ahora en adelante se llama NEL-Delegación México DF.
Dentro de este marco institucional, este libro surge como producto de una serie de actividades realizadas hasta el momento, del aporte de valiosos textos y del trabajo de sus integrantes.
Un seminario que impartió en México, en Marzo de 2008, nuestra colega de la NEL-Miami Alicia Arenas, quién abordó diversos conceptos asociados a la cuestión de qué es un caso para el psicoanálisis.
Bajo el título “Lectura del caso en la práctica de orientación lacaniana”, nuestra colega propone un amplio recorrido teórico-clínico que abarca el pasaje de la clínica del síntoma a la clínica del sinthome. Movimiento basado en el paso de una clínica del Otro a una clínica del Uno, cuestión que implica también el paso de la dinámica del Nombre del Padre a los Nombres del Padre. […] La interesante conferencia pública que Alicia Arenas impartió bajo el título “El psicoanálisis, una terapéutica que apunta a lo real” nos introdujo en la perspectiva de plantear, frente al avance de la ideología científica y las segregaciones renovadas, con qué herramientas opera el psicoanálisis para aliviar el sufrimiento humano, dentro de coordenadas que no son susceptibles de mediciones cuantitativas, protocolos diagnósticos, o evaluaciones vinculadas a ideales de salud o felicidad.
[…] También incluimos en este volumen la conferencia pública que impartió en México, en Noviembre del 2007, nuestro colega de la ELP y de la NEL- Bogotá, Enric Berenguer, quien bajo el título “La dimensión social del síntoma” se refirió a la compleja articulación entre las dos caras antinómicas del síntoma: el núcleo de goce de naturaleza pulsional -en tanto lo más opuesto a todo vínculo- y el sentido, que a su vez supone un paso necesario por el Otro.
[…] Contamos con el valioso aporte del texto de Eric Laurent “El caso, del malestar a la mentira” que, partiendo de la evolución del relato del caso dentro de la historia del psicoanálisis, y basándose en diferentes modelos, arriba a la perspectiva propuesta por el psicoanálisis de orientación lacaniana y las consecuencias que de esta concepción se derivan para nuestra práctica.
También forma parte de este libro, un texto de Juan Fernando Pérez sobre “Las clasificaciones y lo singular” que nos lleva a reflexionar –entre otros temas- sobre el estatuto del diagnóstico, los estándares y las clasificaciones en la época actual, diferenciando una clínica tomada por ese sesgo -que forcluye la singularidad- de una clínica orientada por la dimensión del juicio y del acto.
Finalmente, los integrantes de la NEL-Delegación México D.F. (Marcela Almanza, Viviana Berger, Antonino Bori, Fernando Eseverri, Faride Herrán y Ana Viganó) aportamos algunos textos que abordan la temática del caso desde diversas perspectivas, en la senda de sumar nuestro trabajo al de nuestros colegas.” (Marcela Almanza, extracto del prólogo del libro)

Presenta
Marcela Almanza, Coordinadora de la NEL-Delegación México D.F., Miembro de la NEL, EOL y AMP.

Comenta
Faride Herrán

Coordina
Ana Viganó

Viernes 6 de Noviembre de 2009
18:30 a 20:00 hrs.

Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
Salón # 006

Entrada Libre y Gratuita

Informes: info@nel-mexico.org

lunes 5 de octubre de 2009

Un escrito para ser leído en voz alta

Les adjunto un pequeño extracto de una pubicación que surgió a propósito de la programación de una Jornada de Carteles, tratando de pensar la cuestión de un escrito para ser leído - como es el escrito que se pretende compartir en nuestro caso.


Editorial: A viva voz - La puesta escénica a la que hay que apostar en una jornada de carteles
Silvia Puigpinos - Secretaria de Carteles EOL Sección Santa Fe

" En la sexta sesión del seminario "Piezas de repuesto", Jacques-Alain Miller recuerda que los historiadores insisten en subrayar algo que no va de suyo: que la lectura en voz baja fue un invento de imposición tardía y desviante, en lugar de tratarse, como nuestros hábitos nos llevan a suponer, de una práctica connatural a la aparición de la escritura. Eso se debió principalmente a que así lo exigían las carencias de las primeras escrituras: su falta de espacios entre palabras, de letras mayúsculas, de puntuación e incluso de vocales, obligaban a un desciframiento auxiliado por la pronunciación a viva voz. "Para que lo escrito —dice Miller— diga algo (…), el pasaje del escrito por la voz era condición para hacerlo legible. El escrito tenía que ser hablado para poder ser expresivo, elocuente". Avanzada la Edad Media, y definitivamente con la estandarización que trajo la imprenta, ocurrió el pasaje a la situación actual, donde ponerle la voz a un escrito, sobre todo a un escrito propio, resulta ser, en la práctica, un hecho infrecuente y para muchos excepcional. Al respecto, el dispositivo de las jornadas de carteles también empuja a lo escrito a realizar ese paso por la voz. Porque si el funcionamiento íntimo de los carteles alienta la producción, son las jornadas de carteles las que exigen que lo allá producido se pronuncie en público. Es un retorno al ágora.

¿Agrega algo esta puesta en voz alta? ¿O sería lo mismo sustituir las jornadas, tal como las practicamos, por un intercambio mudo por correo en el que circulen todos los textos entre todos los inscriptos? Espontáneamente respondemos que no, que no sería lo mismo.Pero las razones de la diferencia pueden permanecer inciertas. Creo que cabe abordar el dilema atendiendo a una expresión corriente y ambigua de los pasillos de las jornadas de carteles; me refiero al comentario de: "El trabajo me gustó mucho, pero no sabría qué decirte ahora. Quisiera tener antes una copia, porque lo tuyo es más para ser leído a solas que para ser escuchado. Es un verdadero escrito".

¿Cómo entender esta fórmula? O lo que es lo mismo: ¿cómo debo pronunciarla en voz alta? ¿A la manera de un cumplido, de un reproche, de una ironía? Aquí no vale buscar el lugar de la verdad en el modo en que el autor del comentario lo dijo originariamente. Somos corteses, somos de alentar a quien acaba de mostrar su producto; entonces, por lo general, debió sonar como un cumplido. Ahora bien, si coincidimos en que la mayor apuesta al lazo del dispositivo de las jornadas de carteles es la puesta oral y en presencia de los productos, entonces, no hay duda que valga: ese comentario debe interpretarse como la sanción de un fracaso. Porque si una jornada de carteles no es un libro ni es una revista, una ponencia para una jornada de carteles no debe ser un escrito. "


(extraído de www.eol.org.ar/template.aspSec=el_cartel&SubSec=cuaderno&File=cuaderno/001/puigpinos.html )

martes 29 de septiembre de 2009

"Instrumentos para ensayar" por Elsa Maluenda

Les posteo un trabajo que compartió una colega y amiga de la EOL, Elsa Maluenda, cuando finalizó su formación en el Instituto Clínico de Buenos Aires. Allí, luego de 4 años de intensa cursada y la escritura de 3 ensayos, hizo un bonito balance de su formación. Creo que es interesante leerlo, en especial por las cuestiones que señala sobre la escritura y sobre la elaboracíón de un trabajo. El texto está publicado en El Mensaje, publicación digital del Instituto Clínico, en un apartado en el que se reflexiona sobre el "antes" y el "después" de la formación.

Una joyita, para mi gusto, la cita de Enrique Anderson Imbert.

Instrumentos para ensayar
Elsa Maluenda


En el texto “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada”,1 Jacques-Alain Miller ubica que, en tanto no hay vocación para el trabajo es necesario el lugar y la función del agente provocador. La elaboración es provocada. Si bien Miller se refiere a la lógica del cartel, creo que es posible trasladar estas afirmaciones al tema que me ocupa: la escritura de los ensayos en el marco del ICBA. En primer lugar, porque fue justamente durante las últimas Jornadas de Carteles que he sido convocada, mejor dicho provocada, a escribir sobre mi experiencia. En segundo lugar, porque mi último año como participante del Instituto Clínico, fue también mi primer año como integrante de un cartel que se conformó a partir de lazos nacidos durante el recorrido. Por último, porque hoy puedo ubicar algunos de los agentes provocadores que hicieron posible la producción de tres ensayos.
Hubo un primer tiempo marcado por la inhibición, por el peso del significante “tres ensayos” que rápidamente articulé a los “Tres ensayos de teoría sexual” de Freud y por cierto a un ideal en su aspecto aplastante. La salida de este primer tiempo fue posible a partir de mi trabajo como analizante. A partir de ese momento el proceso de la escritura se sostuvo en la búsqueda bibliográfica, en la figura del orientador y en el entusiasmo que renglón tras renglón, párrafo tras párrafo pude encontrar.
Con relación a la búsqueda, esta adquirió diversos matices. Desde los índices de las Obras Completas de Freud y los Escritos de Lacan, hasta las versiones en CD room, pero sobre todo al factor del encuentro contingente que considero subsidiario de una atención parejamente flotante de cuanto leía, veía y escuchaba. Así encontré tres compañeros de ruta que fueron fundamentales. Un verdadero hallazgo fueron las diecisiete entregas de: “Los pequeños oficios de la escritura del psicoanálisis”, de Jorge Baños Orellana publicados en la revista Agenda de la librería Letra Viva. El libro Escribir, de Marguerite Duras y finalmente el libro La prosa, de Enrique Anderson Imbert en el cual encontré definido el género ensayo de un modo que me autorizó a ensayar. Dice allí: “(…) el ensayo es una composición en prosa, discursiva pero artística por su riqueza en anécdotas y descripciones, lo bastante breve para que podamos leerla de una sola sentada, con un ilimitado registro de temas interpretados en todos los tonos y con entera libertad desde un punto de vista muy personal.” Y, además: “(…) es una estructura lógica pero donde la lógica se pone a cantar.”2
Cualquier texto escrito tiene un destinatario real o fantaseado que de algún modo forma parte de la estructura de lo que se dice y que determina cómo se lo dice. Muchos escritores se apoyan en la idea de imaginar un lector, ideal, posible, crítico, adverso u obsecuente, según el caso, a quien se dirigen. El lugar del orientador de ensayo para mí ha sido el de primer lector de un texto en construcción, sin el cual no hubiera sido posible la producción. Fue sin duda un agente provocador que me acompañó facilitando bibliografía o sugiriendo modificaciones.
El entusiasmo que encontré en la tarea no queda por fuera de lo antes enumerado ni de la sorpresa que la elaboración provocada me iba provocando. Sorpresa que asomaba por ejemplo al advertir que un hilo conductor hilvanaba tres escritos que creía independientes. De este modo pude empezar a entender algo acerca de lo que Lacan siguiendo a Nietzsche llama saber alegre y comprobar que “el deseo de saber puede cambiar la vida”.3
Cuatro años, 416 horas, tres ensayos. Punto y aparte. ¿Punto y aparte? No, punto seguido. Un cartel. Nuevos lazos con colegas. Transferencias de trabajo. Este escrito y otros por venir, y otro porvenir.

Fuente digital: http://www.icba.org.ar/D_elmensaje.htm

Notas
Miller, J.-A., “Cinco variaciones sobre el tema de La elaboración provocada”, en: cuadernillo entregado en las XII Jornadas de Carteles. Extraído de Fascículos de psicoanálisis, Editorial Eolia.
2 Anderson, I., La prosa. Modalidades y usos, Ediciones Marymar, Buenos Aires, 1984, pp.101 y 102.
3 Torres, M., El sexo es un decir, clase del 25-11-96, p.130.

lunes 28 de septiembre de 2009

Texto sobre transferencia - A. Rubistein

Les adjunto un texto sobre la noción de transferencia, contratransferencia y neutralidad del analista, que viene muy a cuento de todo lo que trabajamos en la clase pasada.


LA CONTRATRANSFERENCIA: UNA CRITICA FALLIDA A LA “NEUTRALIDAD BENEVOLENTE” DEL ANALISTA
por Adriana Rubistein


Me propongo ubicar el surgimiento de las teorizaciones sobre la contratransferencia aparecidas en la década del 50, como respuestas fallidas al problema creado por la vigencia de una concepción de la neutralidad analítica que, alejada de la lectura freudiana de la neutralidad, dejaba al analista en el lugar de un Otro completo, creando problemas en la práctica. Intentaré marcar algunas diferencias tanto con Freud como con las críticas y soluciones de Lacan a la “neutralidad benevolente” 1 del analista.
Hay una cantidad importante de trabajos sobre el tema que aparecen simultáneamente, pero tomaré como referencia el trabajo de Paula Heimann 2, conectándolo con la perspectiva freudiana y lacaniana de la neutralidad y marcando sus diferencias.


Paula Heimann y la contratransferencia
Paula Heimann introduce el problema preocupada porque “muchos candidatos se muestran temerosos y culpables” por sus sentimientos hacia sus pacientes, los ven como fuente de perturbación, y “evitan toda respuesta emocional convirtiéndose en insensibles y desapegados (detached)”. 3
Nos dice que hay que buscar “el origen de ese ideal de analista desapegado” y, según ella, esto surge de una mala interpretación de las afirmaciones de Freud, tales como su comparación con la posición del cirujano cuando opera o su similitud con el espejo. Encuentra que en la literatura analítica se hacen descripciones del trabajo analítico que dan lugar a la noción de que ”un buen analista no siente nada más allá de una uniforme y suave benevolencia hacia su paciente” y de que cualquier sentimiento es un disturbio.
Propone entonces como solución emplear la contratransferencia, es decir “los sentimientos que el analista experimenta con su paciente” en la situación analítica como “un instrumento de investigación en el inconsciente del paciente" y, entender el análisis como “una relación entre dos personas, que se distinguen de las otras relaciones por el grado de los sentimientos experimentados y el uso que se hace de ellos: O sea, que los dos sienten, pero con un grado y un uso diferente".
Esto repercute en la formación del analista ya que para ella, la finalidad del análisis de un futuro analista no es convertirlo en un “cerebro mecánico que puede producir interpretaciones sobre la base de un procedimiento puramente intelectual, sino permitirle sostener los sentimientos que se despiertan en él, sin expresarlos, a fin de subordinarlos al trabajo analítico en el cual funciona como espejo del paciente.”
Asevera que “si un analista trabaja sin interrogar sus sentimientos, sus interpretaciones serán pobres”. A la atención flotante, para seguir las asociaciones libres, hay que agregarle la exigencia de una “sensibilidad emocional”, que le permita seguir los movimientos emocionales del paciente.
Su postulado de base es que “el inconsciente del analista comprende el inconsciente del paciente”. La comprobación de los sentimientos suscitados en el analista por las asociaciones libres y el comportamiento del analizante es el medio más seguro de verificar si se ha comprendido o no a un paciente: “ayuda al analista a focalizar su atención en los elementos urgentes de las asociaciones y sirve de criterio para seleccionar las interpretaciones” ya que, para ella, la contratransferencia del analista es la creación del paciente, es parte de la personalidad del paciente.
Heimann no está de acuerdo en comunicar sus sentimientos al paciente sino en emplear las emociones del analista como fuente de insight de los conflictos y defensas inconscientes del paciente. El paciente ve que su analista es un ser humano “no un dios o un demonio”. De este modo, a la neutralidad benevolente que deja al analista como Dios inhumano, le contrapone la humanidad del analista y sus sentimientos.


Freud y la neutralidad

Respuesta fallida que se desvía de la perspectiva freudiana tanto como aquellos a los que critica. Para Freud, la exigencia de neutralidad del analista es un esfuerzo por reducir el efecto subjetivo del analista como persona, de mantenerse con rigor a la altura de la ciencia —aunque diferenciándose de ella— 4 y de evitar que el analista intervenga con sus deseos, con sus fantasmas o con su yo haciendo obstáculo a la emergencia del inconsciente.
Es cierto que para Freud la neutralidad no supone un analista indiferente situado en el lugar de un Dios benevolente, puro espejo, como entendieron algunos postfreudianos. El analista freudiano no es un Otro completo, no ritualiza su técnica y sostiene un deseo decidido por producir cambios a partir del descubrimiento del inconsciente y de la interpretación.
Pero tampoco se trata del analista como persona. Por el contrario, de un recorrido por sus textos se desprende que Freud apela a la neutralidad para orientar la interpretación por la lectura del inconsciente y no por los juicios de valor del analista, por sus prejuicios o por la comprensión propia del yo. 5 En este sentido debe entenderse la introducción de la atención flotante como correlato para el analista de la regla fundamental y su afirmación de que es necesario “volver hacia el inconsciente emisor del enfermo su propio inconsciente como órgano receptor.” 6 Este punto siempre problemático cuando abordamos la lectura de Freud fue extraído de su suelo y distorsionado por las teorías de la contratransferencia, entendiendo como hemos visto, que “el inconsciente del analista comprende el inconsciente del paciente”. Puede pensarse en cambio, que esta afirmación es el modo que Freud encontró para resolver el problema que le presentaba en la cura el yo del analista obturando el inconsciente que requiere ser escuchado en los dichos del paciente. Actuar desde lo inconsciente para no actuar con el yo.
Como no hay reglas fijas para la interpretación, y esto deja un amplio campo al tacto y a la destreza del analista, Freud considera necesarias “neutralidad y ejercitación” 7 a fin de obtener resultados confiables que se confirmarán por su repetición en casos similares. Los juicios de valor están sesgados por las ilusiones, las fantasías, los prejuicios y los deseos inconscientes del analista. Y no es por ellos que el analista se orienta. Podría hablarse extendiendo los términos, de una “orientación freudiana por lo real” en contra de la ilusión y de la creencia como fundamento de la interpretación.


Lacan y la falta en el Otro
También Lacan criticó esa neutralidad benevolente del analista, pero al mismo tiempo se opuso a las dificultades introducidas en la práctica por las teorías de la contratransferencia.
Podríamos pensar que en su empeño por volver a interrogar el compromiso y la posición del analista en la cura hay un movimiento que va del analista como Otro (para sacarlo de la relación dual), al analista como Otro con una barra y que este movimiento lo lleva a recomendar en algunos casos la “vacilación calculada de la neutralidad” 8 y a sus conceptualizaciones sobre el deseo del analista. Un deseo que saca al analista del lugar de puro espejo, de Otro completo, que introduce en la transferencia la falta en el Otro como estructural, pero que se diferencia de sus deseos como $ tanto como de sus sentimientos como persona, de sus prejuicios y de su yo. Deseo de deseo, deseo de analizar y de producir efectos, no Otro “neutral”.
Resultan interesantes en esta perspectiva, las consideraciones que Lacan hace en El Seminario La Angustia 9 sobre las intervenciones de Margaret Little con su paciente Frida. 10 M. Little a diferencia de P. Heimann, busca legitimar la comunicación de los sentimientos del analista. En su relato del caso se hace oír su preocupación por la responsabilidad del analista, al tiempo que muestra, en nombre de la “confesión contratransferencial”, las modificaciones que produce la vacilación de su neutralidad en un análisis estancado por el fracaso de la técnica interpretativa standard. Sin compartir sus fundamentos teóricos, Lacan destaca, sin embargo, los efectos de sus intervenciones a la luz de la función de corte y señala en ellas la introducción de un punto de falta del lado de la analista que hace posible su caída del lugar de Otro completo, de analista sin deseo en el que sus interpretaciones la habían colocado. Lacan avanzará desde allí hacia el deseo del analista dando nuevo ordena al problema, saliendo al mismo tiempo de los límites de la teoría de la contratransferencia y de los impasses a los que habían llevado las lecturas sobre la neutralidad.


Notas

1. Lacan, J.: “Variantes de la cura tipo”, en Escritos I, México, Siglo XXI, 1976.
2. Heimann, P.: “On Countertransference”, International Journal of Psychoanalysis, Vol. 31, 1950.
3. La traducción es mía.
4. “Sucede que un psicoanálisis no es una indagación científica libre de tendencia, sino una intervención terapéutica; en sí no quiere probar nada, sino sólo cambiar algo. Siempre, en el psicoanálisis, el médico da al paciente las representaciones-expectativa con cuya ayuda pueda este discernir y asir lo inconsciente.” (S. Freud, “Análisis de la fobia de un niño de cinco años”, Obras Completas, Vol. 10, Bs. As., Amorrortu, 1985).
5. Ver en Freud,S.: “Psicoanálisis y telepatía”; “El significado ocultista del sueño”; “El porvenir de una ilusión”; “El malestar en la cultura”.
6. Freud, S.: “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico”, Obras Completas, Vol. 12, Bs. As., Amorrortu, 1976.
7. Freud, S.: “Dos artículos de enciclopedia: «Psicoanálisis» ”, Obras Completas, Vol. 18, Bs. As., Amorrortu, 1976.
8.Lacan, J.: “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano”, Escritos II, Bs. As., Siglo XXI, 1992.
9. Lacan, J.: El Seminario 10. La angustia, inédito.
10. M. Little, “The analyst's total response to his patient's needs”, International Journal of Psychoanalysis, Vol. 38, 1957.

viernes 25 de septiembre de 2009

Encuentro de Biblioteca Octubre - Orozco, miradas fragmentadas


La NEL- Delegación México DF invita al

Encuentro de Biblioteca - Octubre

Orozco, miradas fragmentadas
por Idalia Sautto


La Comisión de Biblioteca de la NEL - Delegación México D.F., junto con el Grupo de Investigación "Reflexiones Marginales" de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM le invita a un nuevo Encuentro de Biblioteca del ciclo 2009:

Orozco, miradas fragmentadas


Cuando nos acercamos a la obra de Orozco siempre hay una suerte de desfallecimiento de las propias palabras ante ella. Hay algo del orden de lo oscuro, de lo cerrado, del enigma que no nos permite acercarnos, como si no pertenecieran a lo lumínico. En la mayoría de las obras se advierte ese halo de sombra. Este lado oscuro se abre aún más en los cuerpos desfigurados que componen esa parte de la obra de Orozco que pertenece a un mundo depredado, calcinado, fracturado, infringido, así también en los pocos rostros que podemos ver ellos se nos revelan de pronto como en el límite, en el bordo, en esa zona oscura que los romanos llamaron “Limes” y que denotaba sí, la frontera, pero también ese “otro lado” que se asomaba penosamente detrás de lo revelado y que nos hacía presagiar el orden de lo no-sabido, ese punto neutro donde se produce la desaparición, el horror. Con estos datos no podemos dejar de evocar aquello que Freud llamó “lo extraño inquietante” o “lo siniestro”. Antes de Freud, Schelling, definió la noción de “extrañeza inquietante”: “se llama unheimlich a todo lo que estando destinado a permanecer en el secreto, en lo oculto, ha salido a la luz”.

[…] “¿Por qué Orozco nos coloca en cada una de sus obras, de una u otra manera, pero preponderantemente en esta que analizamos, de cara a “lo siniestro”? ¿Por qué “El desmembrado”? ¿Qué señala, qué acusa, qué es lo que denota en esa sintaxis que tuerce los signos y nos enfrenta a nosotros mismos? […] La obra misma nos impone un recorrido pictórico, histórico y existencial, por lo que resulta importante preguntarnos por el ser de ese hombre que termina desmembrado.” (extraído del escrito Orozco: Miradas fragmentadas.)

Presenta


Idalia Sautto, es egresada de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) Recientemente obtuvo la licenciatura en Historia por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) especializándose en historia del arte. Ha escrito cuentos para niños y está en prensa su libro "Pola Paris".

Coordina


Ana Viganó

Viernes 2 de Octubre de 2009
18:30 a 20:00 hrs.

Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
Salón # 006
Entrada Libre y Gratuita
Informes: info@nel-mexico.org